martes, 30 de marzo de 2010

Entrevista en Pagina 12
Sábado 27 de marzo de 2010

TEATRO › ROMAN PODOLSKY, MARIANO PEREZ DE VILLA Y ROXANA BERCO HABLAN DE "AURELIANO"

Fragmentos de un discurso amoroso

"Aureliano", obra que puede verse los sábados en Espacio Ecléctico (Humberto Primo 730).El título de la obra alude a un hombre a la vez presente y ausente. Pero Podolsky, como director, pone el foco en el punto de vista femenino para dar cuenta de los modos de relación entre varones y mujeres. “Hay otra forma de amar que no es la instituida”, dicen los actores.

Por Cecilia Hopkins
Año a año, el director Román Podolsky sigue construyendo piezas de cámara junto a actrices que lo convocan para desarrollar historias con acentos femeninos. La primera en buscar su colaboración fue Carolina Tejeda, con quien realizó la puesta de la multipremiada Harina, unipersonal que relata las vivencias de una panadera que vive en un pueblo soslayado del mundo desde que dejó de pasar el ferrocarril. Luego de esa experiencia fue Marta Pacamicci quien llamó al director para armar en conjunto el unipersonal Por supuesto, basado en la historia de una vendedora de panchos con inquietudes sociales, que ve frustrados sus deseos de hacer realidad su proyecto cultural. Nuevamente convocado, en este caso, por Roxana Berco, Podolsky volvió a frecuentar el punto de vista femenino en Aureliano, obra que puede verse los sábados en Espacio Ecléctico (Humberto Primo 730).
Esta vez, luego de darse cuenta de que Berco buscaba desplegar un discurso acerca del amor, quiso ir más allá del formato unipersonal e incluir en el proyecto al actor y músico Mariano Pérez de Villa. A pesar de que en los ensayos ambos intérpretes produjeron textos, bailaron y cantaron, en el espectáculo resultante se escucha una sola voz, la de Berco, aunque los textos hayan surgido de ambos actores.
Aureliano es una obra hecha de pequeños relatos que encuentran su hilo conductor en el tema de un amor que se recuerda una y otra vez. El sujeto que sigue habitado por esa ausencia es una mujer en sus cuarenta y en trance de cambiar de domicilio. “En una situación de mudanza –opina el director en una entrevista con Página/12, junto a sus actores– se está abierto a revisar el pasado, a reencontrarse con fantasías y sueños.” Así, este personaje establece un diálogo que, sin dejar de ser una conversación íntima consigo misma, se despliega en simpático tono de complicidad hacia el espectador. El hombre, como dice el propio director, es “una presencia que es, a su vez, una ausencia”, porque ronda o evade a esta mujer que lo recuerda, desaparece inopinadamente de escena o, desde un piano, desgrana melodías destinadas a acompañar su soliloquio. Mientras que la música, la danza y esa presencia silenciosa habilitan en la obra dimensiones superpuestas, las microhistorias surgen del sereno discurso de la actriz, a partir de los pocos objetos que la rodean: una planta, unos vestidos, la cabeza de un maniquí.
Berco y Pérez de Villa coinciden con Podolsky en afirmar que es diferente el modo en que la palabra y la acción atraviesan a una mujer. “A diferencia del hombre –coincide el equipo–, la mujer tiene una relación abierta con la palabra, porque está abierta también a aquello que no puede decirse.” En este terreno de lo inefable, “el hombre solamente balbucea”, según señalan. Todo comenzó con la elección de algunas canciones que tendrían el sentido de abonar el clima de los primeros ensayos. Berco seleccionó unos temas de gran carga romántica, lo que fue definiendo el núcleo temático del espectáculo: “Apareció el tema del amor, pero no es ésta una historia que ilumina algo acerca del amor, sino que es el mismo sentimiento el que atraviesa a este personaje, iluminando su mundo”, detalla la actriz. Lo curioso es que muchos de los textos que dice su personaje se basan en experiencias vividas por el actor y que, sin embargo, parecen hablar acerca del universo femenino. Puestos en otra voz –dice Pérez de Villa–, la anécdota pasa a convertirse en relato y, al encarnarse en una mujer, se enriquece: al varón se le asigna la lógica causal, en cambio la mujer está más abierta a la contingencia”, concluye.

–¿De qué habla Aureliano?
Roxana Berco: –De que hay otra forma de amar que no es la instituida. Aquí se muestra un amor que insiste en aparecer en el pensamiento, sin tensiones. Un amor que no se vuelve posesivo, que va de aquí para allá.

–¿Creen que hay un cambio en el modo de relación entre hombres y mujeres?
R. B.: –Me parece que hay un cambio generacional. Unos años atrás estaba muy instalado en la mujer el discurso del enojo y la insatisfacción acerca del hombre. Me parece que hoy hay una mirada más amorosa hacia la figura masculina, que no pasa todo por el reproche.

jueves, 4 de marzo de 2010

2da. temporada
Mismo Lugar, Mismo día
pero
¡¡¡a las 21:00 hs.!!!!!

domingo, 3 de enero de 2010

Crítica
Revista Veintitrés

por Luis Mazas
10 de diciembre de 2009
(Hacé click en la nota para leerla)




lunes, 7 de diciembre de 2009

Entrevista a Roxana Berco
Miradas al Sur
Domingo 6 de Diciembre de 2009
(Hacé click en la nota para leerla)




viernes, 20 de noviembre de 2009

CRÍTICA
LAS 12-Página/12

Viernes, 20 de noviembre de 2009

TEATRO

Un vestido y un amor
Con la dirección de Román Podolsky y las actuaciones de Roxana Berco y Mariano Pérez de Villa, Aureliano explora la forma de construir el amor con mayúscula, entre pequeñas teorías y canciones.


Por Guadalupe Treibel

Aureliano, de Román Podolsky (Harina y Guardavidas), es una obra de microrrelatos que, tamizados desde el amor, describen el (in)consciente personal de Greta, una mujer en sus cuarenta que acaba de mudarse, de desplegar objetos que hablan y ayudan a construir, con delicadeza, la mirada de una llegada y una partida: el amor que fue y, de varias maneras, sigue siendo.
En la cadencia de las palabras que atrapan –acompañadas gestual y expresivamente por una Roxana Berco que se luce–, las historias mínimas y las pequeñas teorizaciones sobre una planta, un vestido (“Si está sufrido, hay que sacarlo a pasear para que olvide... Un día que no importe mucho salir con un vestido sufrido”), una flor, una montaña, las peluqueras o Paraguay (símbolo de traición) arman el rompecabezas de un sentimiento: el del amor, visto desde la mirada femenina, el desencanto y la pureza. Y, por qué no, la geografía.
Las frases –a priori, simples– esconden la complejidad del tiempo compartido, real o fantasioso: “Las plantas y las flores se chupan el sol. Y las nubes no existen”, define con agridulce sensación ella y pierde la inocencia recuperada y vuelta a regalar. “¡Canciones y caprichos!”, demanda “hambrienta”, a la espera de una señal. En sus propias palabras: “Hacer el amor en los mensajes. Y caer. Caer hacia arriba. En espiral. Una caída en subida. Sin gravedad. No detener nunca la caída. Hasta el próximo mensaje... Hasta que sobre el mensaje”.
Las impresiones de este “monólogo” –acompañado por la presencia “fantasmagórica” en piano y baile de Mariano Pérez de Villa, el silencioso Aureliano de Greta; más que una persona, un signo– juegan a dos que se buscan y se evaden, que se mueven en un espacio no-compartido, como si ambos estuvieran en distintos planos. De a dos pero desde una: desde Greta y su cadencia.
No por nada una cita de Roberto Juarroz “guió” la dramaturgia (cargo compartido por Podolsky, Berco y Pérez de Villa): “El poeta no tiene otra alternativa que inventar o crear otros mundos. La poesía crea realidad, no ficción. Afirmo que la poesía es realidad y para mí es la mayor realidad posible porque es la que cobra conciencia real de la infinitud”.
Así, los pasadizos visuales están armados desde el recuerdo (o la fantasía/realidad) de una mujer que amó y ama, que se entrega a lo “musical” gracias a las canciones de Aureliano y su piano, que juega desde la sonoridad de las palabras y, entre puntos apartes y comas, despliega lo fulminante del decir, del saber decir. De querer así, entre luces y sombras, palabras chinas, canción. Por y contra un baile “salvaje” que termina en pequeños quejidos de placer.
La puesta depurada también dice. Más allá del aislamiento, cada color, cada cosa, es un link pertinente y, entre una caja, una ventana, una soga, vestidos y cabezas de muñeca, Greta recuerda y pide y, entre los dos, “hacen andar el amor”. Si camina o renquea, eso es sapo de otro pozo. ¤


Aureliano: En Espacio Ecléctico (Humberto Primo 730). Sábados a las 21.30. Duración: 60 minutos. Localidades: $ 30.Jubilados y estudiantes: $ 20.

sábado, 7 de noviembre de 2009

CRÍTICA

LA NACION
Espectáculos

Roxana Berco, voz de mujer
El director Román Podolsky, el mismo creador de Harina, presenta ahora Aureliano










Roxana Berco y Mariano Pérez de Villa, intérpretes y coautores de este atractivo montaje

Aureliano . Dramaturgia y dirección: Román Podolsky. Sobre textos de Berco, Pérez de Villa y Podolsky. Intérpretes: Roxana Berco y Mariano Pérez de Villa. Diseño de escenografía y vestuario: Alejandra Polito. Diseño de iluminación: Matías Sendón. Música original: Mariano Pérez de Villa. Asesoramiento coreográfico: Mayra Bonard. Asistente de dirección: Luciano Prieto. En Espacio Ecléctico (Humberto Primo 730). Sábados, a las 21.30. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: buena

Una habitación muy grande y blanca. Sólo un colchón en el piso y una caja de cartón vacía. La luz se proyecta sobre el ambiente marcando unos rasgos inevitables de soledad. Una gran ventana puede resultar un escape posible. A veces eso sucede. Una mujer desanda unas breves historias. Son sólo rasgos de un mundo que intenta transmitir pero que, indefectiblemente, no parece querer completar.
De esos pequeños cuentos que narra puede ser su protagonista o tal vez no. Algo es seguro, ella habla de la condición femenina y lo hace con profundas resonancias. Será imposible no introducirse en esas líneas de relato, sentirse cerca de esa mujer, acompañarla en la escucha como una manera de contenerla de cerca.
Pero un hombre está muy próximo. Toca el piano de espaldas a ella y sólo se acercará a tomar contacto cuando una danza, casi violenta, demuestre que entre ellos algo puede compartirse. El momento es breve, como las apariciones del rostro de ese hombre que, por momentos, escapa por la ventana.


Interesante unipersonal
Aureliano es un material dramático fragmentado que provoca muchas sensaciones. Nos aproxima al mundo de una pareja pero sólo para escuchar a la mujer. El ritmo del espectáculo crecerá despacio, las palabras por momentos envolverán la atención y despertarán la sensibilidad.
Roxana Berco narra con mucha tranquilidad, buscando en su interior esas imágenes potentes que le posibiliten al espectador reconstruir, internamente, aquel mundo que menciona. El humor aparecerá en algunas situaciones y tendrá su riqueza.
La música de Mariano Perez de Villa y la iluminación de Matías Sendón resultarán elementos muy provocadores para que esa escena adquiera mayor trascendencia.
Como en otros unipersonales que ha dirigido, Román Podolsky se detiene en historias sencillas y en una búsqueda minuciosa a la hora de guiar la actuación. Una vez más, sus logros son muy atractivos.

Carlos Pacheco

viernes, 6 de noviembre de 2009

CRITICA

NUEVO PAIS
Revista Semanal Independiente
Año 1 – Número 13- Primera Semana de Noviembre 2009

"AURELIANO" UN VERDADERO DELEITE PARA LOS OJOS Y OÍDOS.
POR GERARDO BOVA

Tuve el enorme privilegio de presenciar el sábado 31 de octubre, la obra que presenta en el Espacio Ecléctico, Román Podolsky, sobre textos de Roxana Berco, Pérez de Villa y del mismo director.

“Aureliano”, su título, nos deja un mensaje de enormes alternativas con el buen libreto teatral. Un compendio del amor tratado en todas sus facetas, como algún otro colega lo subrayó perfectamente, donde se vislumbra las ganas, el deseo, el amor con sus frustraciones y contradicciones.

Una magistral puesta en escena y notable dirección de Podolsky, acrecentado aún con el brillante trabajo actoral de Roxana Berco.
Y bien cabe destacar que la obra tiene ribetes que pasan de la sencillez a la brillantez, con notable sentido de creación artística.

Recomendarla, es poco, tal vez una simple falta de respeto, casi diría que es una compromiso ineludible llegarse al cálido teatro de la calle Humberto 1ro y deleitarse en una noche de sábado. CALIFICACION DE 10 PUNTOS LARGOS